31 Jan
31Jan

Hay obras que ves sentado en tu butaca. Y hay obras que te meten adentro de la historia, literal. Casi Normales Inmersivo es de las segundas. Después de once temporadas —sí, once— de llenar salas y conquistar corazones, este musical decidió reinventarse de una forma que nadie vio venir: te borra la frontera entre vos y los actores. No hay escenario de un lado y platea del otro. Acá todos compartimos el mismo espacio, el mismo aire... y las mismas emociones a flor de piel. 

Desde que abrió la boletería, las localidades vuelan. Agotadas una tras otra. Y ahora, por el fin de semana largo de carnaval, sumaron funciones nuevas: el viernes 13 de febrero a las 21:00 y 22:30, el domingo 15 a las 21:00, y se manda una más el lunes 16 a las 21:00. Quedan poquísimas chances de vivir esta experiencia en el CAI, el Centro Audiovisual Inmersivo (Jorge Newbery 3039, CABA) de Colegiales. Poquísimas. 



¿Y qué tiene de especial? 

Todo. Para empezar, es la primera vez que Casi Normales se hace en castellano y en formato inmersivo. Los actores caminan entre la gente, te pasan cerca, te miran a los ojos. Hay cubos desperdigados por el espacio donde te podés sentar, hay gradas para tener perspectiva... pero sobre todo hay cercanía. Una cercanía que te desarma. 

La historia gira alrededor de Diana, una mujer con bipolaridad que enfrenta un duelo familiar tremendo. Su hija y su marido intentan entenderla (spoiler: no pueden). Y el psiquiatra —que aparece por Zoom en una pantalla— parece el que menos la conoce, justamente. 


De Barcelona a Buenos Aires, pasando por Broadway 

Este proyecto no nació acá nomás. Tiene un recorrido internacional que asombra. Todo arrancó con una idea del creativo argentino Pablo del Campo, que logró —nada menos— que los autores originales del musical, Brian Yorkey y Tom Kitt (los cerebros detrás de la obra que arrasó en Broadway), adaptaran la pieza a este formato tan particular. Nunca antes se había hecho algo así con una obra de este calibre. 

La versión inmersiva se estrenó primero en Barcelona, en inglés, con el elenco original de Broadway. Después pasó por Buenos Aires en esa misma versión. Y ahora... pues bien, ahora da el salto definitivo: se presenta en español, con un elenco argentino de lujo. 

La dirección original es de Simon Pittman, y la dirección asociada corre por cuenta de Mela Lenoir, que además protagoniza la obra. Sí, doble rol: dirige y actúa. Y lo hace con una intensidad que te deja sin palabras. The New York Times, Time Out, The Washington Post, La Vanguardia... todos hablaron de esta propuesta. No es para menos: es un acontecimiento cultural que trasciende fronteras. 



Direccion, tema tabú y talentos que brillan 

La dirección de Pittman y Lenoir construye algo único: un espacio donde la inmersividad no es un truco, es parte del lenguaje. Las proyecciones en las paredes te envuelven, te meten en el mundo mental de Diana. El rock suena fuerte, los pasos de baile te atrapan... pero lo que realmente pega es la hondura de la historia. Porque acá se habla de salud mental sin rodeos, sin edulcorantes. Y se hace con respeto, con seriedad, pero también con música y movimiento que lo vuelven asimilable. 

Mela Lenoir interpreta a Diana y lo hace con una versatilidad apabullante. La ves en plena euforia, después en el pozo más profundo de la depresión. Oscila, se quiebra, se reconstruye. Mariano Chiesa vuelve a un rol que ya había hecho antes, pero esta vez de forma completamente virtual —y funciona—. Roberto Peloni le da vida al padre con una presencia escénica que impone y emociona a partes iguales. Y el resto del elenco, compuesto por jóvenes promesas, completa un equipo que no tiene fisuras. 

Cada personaje respira, cada uno tiene su peso. La hija, el amigo de la hija, el personaje fantasmagórico que aparece y desaparece... todos suman capas a una trama que te va revelando, de a poco, la gran pérdida que atravesó Diana. Y cuando finalmente lo entendés, el golpe es duro. Muy duro.


Un cierre que te deja pensando 

Casi Normales Inmersivo no es solo una nueva versión de un musical exitoso. Es una nueva forma de habitar una historia. De meterte en ella sin pedir permiso, de sentir el dolor ajeno como propio, de entender que la "normalidad" es una construcción frágil... y a veces, imposible. Quedan pocas funciones. 

El CAI es un espacio tecnológico de primer nivel, de esos que están a la altura de los mejores centros inmersivos del mundo. Y esta experiencia, creeme, merece ese marco.

Después de verla, salís distinto. Más consciente de que la salud mental no es un tema menor, de que el duelo no tiene manual de instrucciones, de que a veces lo único que podemos hacer es acompañar —sin entender del todo—. Y tal vez eso sea suficiente. O tal vez no. Pero al menos lo intentamos. 




Libro y Letras: Brian Yorkey 

Música Original: Tom Kitt 

Idea y concepto: Pablo del Campo 

Elenco Diana: Mela Lenoir Dan: Roberto Peloni Gabriel: Axel Munton Natalie: Ema Gimenez Zapiola Henry: Valentín Zaninelli Dr Madden: Mariano Chiesa 

Director Original: Simon Pittman  

Director Musical: Tomás Mayer Wolf 

Directora Asociada: Mela Lenoir  

Showrunner: Estanislao Otero Valdez  

Artistas Visuales: Desilence (Tatiana Halbach & Søren Christensen) 

Versión en Español: Pablo del Campo 

Productor Musical: Manuel Moreno 

Diseño de Luces: Ariel Ponce 

Diseño de Sonido: Alejandro Zambrano/Gaston Briski 

Diseño de Sonido Asociado: Nahuel Delgado 

Director Técnico de Producción: Nicolás Marino 

Diseño de Vestuario: La Polilla 

Stage Manager: Flavio Chinellato 

Asistente de dirección asociada: Mica Pierani Mendez Supervisión Actoral: Bruno Pedicone  

Company Manager: Morgana Pereira 

Prensa: BMZ Comunicaciones 

Fotografía: Alejandro Chaskielberg  

Diseño Gráfico: @drama.com.ar 

Asistente de Producción: Camila Levin 

Asistente de vestuario: Lucas Varela  

Operador de Luces: Hugo Loffler 

Operador de Sonido: Pablo Aidelman 




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