Hay espectáculos que uno ve y se olvida al salir por la puerta. Y hay otros que te acompañan unos días más, que te hacen pensar en el subte de vuelta a casa, que te generan algo. Company es de los segundos. El musical de Stephen Sondheim —adaptado con una precisión envidiable al castellano rioplatense— cierra su temporada el domingo 29 de marzo, y si todavía no lo viste, esta es tu última oportunidad.
La producción de Club Media se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la cartelera porteña este verano. No es un dato menor. Buenos Aires tiene una escena teatral feroz, exigente, con público que sabe y que no perdona. Que un musical de estas características haya conquistado tanto a la crítica como a las plateas dice mucho. Dice que algo se hizo bien. Muy bien.
¿Cómo nació todo esto? Fer Dente —productor, director general, actor principal— apostó fuerte. Reunió un elenco de primer nivel, una orquesta en vivo bajo la batuta de Damián Mahler, y un equipo creativo que conoce el género de adentro hacia afuera. Vanesa GarcíaMillán en la coreografía, Eugenia Gil Rodríguez en la dirección vocal, Laura Oliva en la dirección actoral. No es casualidad que el resultado suene tan aceitado: detrás de cada escena hay horas y horas de trabajo que el público no ve pero sí siente.
Vale mencionar también que para estas últimas funciones se sumó Sebastián Mazzoni al elenco, en reemplazo de Diego Jaraz. Un cambio que el espectáculo absorbió sin perder ni un gramo de su cohesión.

ÚLTIMA SEMANA:
DESPEDIDA - 29 DE MARZO
Jueves a domingo - 20 hs
Teatro El Nacional Sancor Seguros
Av Corrientes 960
Entradas en venta por www.plateanet.com
desde $ 35.000 a $ 65.000 - Experiencia Palco Premium $140.000
La obra no tiene trama lineal. No hay un héroe con un problema que se resuelve en el tercer acto. Company es otra cosa: una serie de viñetas alrededor de Bobby, que cumple 35 años y observa las vidas de sus amigos —todos en pareja— sin terminar de entender del todo su propio lugar en el mundo. El amor, el miedo al compromiso, la soledad elegida o no... temas que cualquiera reconoce. Eso es lo que hace que funcione.
La puesta es minimalista. Estructuras simples, una escalera que aparece una y otra vez, y un diseño de luces que transforma todo. Sin efectismos. Sin distracciones. El foco está puesto donde tiene que estar: en los cuerpos, en las voces, en los vínculos.
Y ahí es donde la dirección brilla. Cada pareja tiene su propia textura, su propio ritmo de pelea y reconciliación. Nada suena forzado. Los pasajes a varias voces son de una precisión notable —y eso no se logra sin un trabajo vocal muy serio detrás.
Fer Dente como Bobby es querible desde el primer minuto. Cercano, humano, con una vulnerabilidad que se le escapa entre las canciones. Pero si hay una figura que se roba todo... es Alejandra Radano. Su Joanne es una de esas interpretaciones que quedan grabadas. Filosa, irónica, con ese humor cáustico de quien ya vio demasiado. Cuando canta The Ladies Who Lunch, la sala respira distinto. Es de esos momentos teatrales que hacen que valga la pena todo.

El domingo 29 de marzo baja el telón. Y con él, se va un espectáculo que demostró —una vez más— que el teatro musical de excelencia no es patrimonio exclusivo de Broadway ni del West End. Se hace acá también. Con talento local, con estándar internacional, con ese sello porteño que le da carácter propio.
Company no es solo un musical sobre un tipo que tiene miedo de comprometerse. Es una pregunta que se le hace al público: ¿qué es lo que realmente queremos de los vínculos? No da respuestas. Pero hace que uno salga pensando. Y eso, en el teatro, ya es mucho.