Hay obras que pasan. Y hay obras que quedan. El Funeral de los Objetos es, sin dudas, de las segundas. Seis temporadas en cartel, más de 160 funciones, más de 40.000 personas que salieron del teatro pensando en ese cajón de la mesa de luz que no se animan a vaciar. No es poca cosa. Y ahora, después de tanto tiempo en escena, la obra se despide de la calle Corrientes con sus últimas dos funciones: los jueves 19 y 26 de marzo, a las 22 horas, en el Paseo La Plaza.
Una despedida que, hay que decirlo, tiene todo el sentido poético del mundo.

El principio de todo
La obra nació de la cabeza —y el corazón— de Nicolás Manasseri y Fernanda Provenzano, dos artistas que decidieron preguntarse algo que parece simple pero no lo es para nada: ¿por qué nos aferramos tanto a las cosas? No a las personas, ojo. A las cosas. A ese reloj roto, a esa campera que ya no entra, a ese objeto que ya no sirve para nada pero que ahí sigue, en el placard, ocupando lugar y memoria.
De esa pregunta salió todo. El libro, la música —también de ellos dos—, los personajes, el universo entero de la obra. Y lo que es más importante: salió algo que resuena. Algo que la gente reconoce como propio en cuanto se sienta en la butaca.
Un funeral que no es triste
La propuesta es, en apariencia, rarísima. Un grupo de desconocidos se junta para hacer el duelo por un objeto. Lo vieron en un folleto del subte —¿quién no leyó algo raro en el subte?— y ahí están, cada uno con su historia, su miedo, su cosa inanimada bajo el brazo. El guía del ritual, un personaje que conduce el caos con un megáfono, los somete, los observa, los deja en evidencia.
Lo que sigue es una mezcla de humor, ternura y algo que pincha un poquito. Porque entre risas aparecen los miedos reales: las metas que no se cumplieron, las frustraciones que se esconden detrás de un objeto, las inseguridades que uno no sabe muy bien cómo nombrar. La obra va de lo grotesco a lo entrañable con una facilidad que da envidia. Y todo eso, con piano en vivo desde que uno entra a la sala.
El elenco: ahí está la magia
Pero una obra es tan buena como la gente que la sostiene. Y acá el elenco no falla. Martina Alonso construye un personaje que llama la atención solo con el cuerpo — sin decir nada, ya está contando todo. Renzo Morelli tiene una gestualidad facial que es, francamente, un espectáculo aparte. Matías Zajic y Eugenia Fernández se lucen tanto en la actuación como en lo vocal. Y los propios Manasseri y Provenzano, en escena junto a sus criaturas, están impecables. El ritmo no cae nunca. Ochenta minutos en los que uno no mira el reloj. Eso, en teatro, vale oro.

Para cerrar — o para empezar a pensar
La obra deja una pregunta dando vueltas en la cabeza: ¿somos lo que tenemos, o somos lo que no podemos soltar? En un mundo donde acumulamos cosas, contactos, fotos, conversaciones de WhatsApp que nunca borramos... la pregunta no es menor.
El Funeral de los Objetos no da respuestas fáciles. Pero te hace reír mientras las buscás, y eso es un regalo. Las últimas funciones son el 19 y el 26 de marzo. Las entradas se consiguen en Plateanet o en la boletería del Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660. No la dejen pasar — o, mejor dicho, no se la pierdan por no animarse a soltar.
Elenco en Orden de aparición: Martina Alonso – Fernanda Provenzano – Eugenia Fernandez – Renzo Morelli – Nicolás Manasseri – Matías Zajic – Christian Edelstein
Pianista: Facundo Cicciu (Paseo La Plaza)
Diseño de Escenografía: PHEPANDÚ
Diseño de Vestuario: La Costurera Teatro
Diseño Gráfico: Mariano Morelli
Diseño de Luces: Nicolás Manasseri – Fernanda Provenzano
Dirección Musical y Arreglos Musicales: Facundo Cicciu
Coreografías: Fernanda Provenzano
Dirección de actores - Puesta en escena - Dirección General: Nicolás Manasser