"Guillermina, la reina ha vuelto" se presenta todos los martes a las 20:00 en el Teatro Border, en Godoy Cruz 1838, Palermo. Es una comedia dramática que tiene todo lo que uno espera de una buena noche de teatro: risas, momentos de tensión, giros inesperados y una historia que engancha desde el primer minuto. No es fácil lograr que el público ría y llore en la misma noche. Acá lo consiguen.
La historia arranca con Lautaro, Ariel y Federico, tres actores veinteañeros en pleno ensayo de su primera obra. El ambiente es el de cualquier debut: nervios, ilusión, mucho trabajo. Pero todo cambia cuando Guillermina, la madre de Lautaro, aparece sin avisar después de tres años sin dar señales de vida. Ella era una actriz reconocida. Retirada. Con un pasado que no se menciona con facilidad. Y ahora está ahí, en la puerta, con valijas y actitud. No tarda en instalarse en el departamento que Lautaro comparte con Ariel, y con una habilidad que asombra, logra meterse en la obra que ellos ensayan. Aparece el recurso de la obra dentro de la obra, y eso le suma mucho al relato.

El texto es de Rama Tevez y Diego Vago. Construyeron una historia con capas. No es un drama pesado ni una comedia sin fondo. Es un texto que va y viene entre el humor y la emoción, con un giro hacia el final que cambia todo lo que creías entender. Tevez y Vago escribieron personajes con contradicciones, con historia propia, con heridas sin cerrar. Eso se nota en cada escena.
La dirección es de Nico Sorrivas. Su trabajo le da coherencia a una obra con cuatro personalidades fuertes en escena. Él mantiene el ritmo, evita que la comedia caiga en el chiste fácil y cuida que el drama no se ponga denso. La puesta en escena tiene vida propia, y el aporte del diseño sonoro de Gastón Gallo y el vestuario de Javier Ponzio completan una propuesta que entra por los ojos desde que uno se sienta.
La temática central es el vínculo entre una madre y su hijo, atravesados por la enfermedad de ella y una misma pasión: el teatro. Pero hay más en esta historia. La obra habla de los egos, de las segundas oportunidades, del peso del pasado. Guillermina no es una madre ausente con buenos motivos. Es una mujer con ambiciones propias que usa el reencuentro con su hijo para revitalizar su carrera. Eso la hace incómoda. Y mucho más interesante como personaje.
El elenco tiene a Patrissia Lorca como protagonista. Su trabajo es de una entrega total. Compone a Guillermina con verdad, sin exagerar, sin caer en golpes bajos. Es un personaje de una complejidad enorme y ella lo sostiene con precisión. Al lado suyo, Franco Mosqueiras da vida a un Lautaro que carga resentimiento y generosidad al mismo tiempo. Una combinación que no es fácil de equilibrar, y él lo resuelve con naturalidad. Pato Censi y Fausto De La Sierra completan el equipo con presencia y solidez. Entre los cuatro arman algo que se siente genuino.

El Teatro Border no es un espacio grande. Es un teatro íntimo, de esos donde la distancia entre el actor y el espectador es mínima. Esa cercanía hace que todo lo que ocurre en escena llegue directo. Las risas son reales. Los silencios también.
Hay obras que uno ve y al otro día no recuerda. Esta no es una de ellas. "Guillermina, la reina ha vuelto" deja preguntas en el camino de regreso a casa, del tipo que no se responden con facilidad. Y eso, en el teatro, es lo que importa.