25 Feb
25Feb

Hay noches de teatro que te sorprenden. Noches en las que una sala pequeña, como El Camarín de las Musas, se vuelve inmensa. Uno entra con una idea, quizás la de escuchar algo de música, y sale con el corazón un poco más grande. Eso es, en pocas palabras, lo que pasa con Historias Contrabajo. 

La obra es un encuentro íntimo. Un hombre y su instrumento. Pero ojo, que no es cualquier instrumento. Es un contrabajo, un gigante de madera con nombre propio: Roberto. Y Roberto no es solo un objeto. No, señor. Roberto es gordo, es caprichoso, es picaflor y hasta haragán. Un personaje con todas las letras. A su lado, Pablo Brie, el músico, sufre y disfruta esta relación de amor y de lucha. Una dupla desopilante y entrañable. 

¿Cómo nace una joya así? Pues bien, esto no es un capricho de un día. Es el resultado de un camino largo, casi una vida. Pablo Brie soñaba con tocar el contrabajo desde los veinte años. ¡Imaginate la escena! Un pibe empecinado con el instrumento más incómodo del mundo. Consiguió que su abuela le comprara el primero y, desde entonces, no se separaron. Esta obra es el destilado de esas décadas de convivencia. Pero la cosa no queda ahí. El proyecto creció tanto que se transformó en un disco formidable, uno donde colaboran cien músicos de todas partes. Una locura hermosa, un testimonio de que la pasión es un motor imparable. 



La dirección corre por cuenta de un maestro, César Brie, tío de Pablo. Y se nota su mano. Hay una sutileza y un humor finísimo en cada detalle. César transforma la anécdota en poesía. No necesita grandes escenografías ni efectos especiales. Le alcanza con la luz justa, el silencio preciso y la presencia magnética de su sobrino. 

La temática es universal: la vocación. El amor por algo que, a la vez, te da un trabajo de locos. Pablo nos cuenta sus odiseas. Viajes eternos en bondi para llegar a Bolivia, peleas con taxistas que no quieren llevar al "gordo", la tendinitis por el peso. Y uno se ríe, claro, pero también entiende. Entiende esa terquedad del artista, esa fidelidad a un sueño. 

La versatilidad de Pablo es un espectáculo aparte. De repente, es un narrador que te atrapa con su voz. Al segundo, es un músico virtuoso que le saca melodías impensadas a Roberto. Y, como si fuera poco, usa herramientas electrónicas para crear texturas, para convertirse en un hombre orquesta. Canta, actúa, toca. Un artista completo, sin vueltas. 

Al final, uno se queda con una reflexión. ¿Cuántas veces elegimos el camino difícil por pura convicción? ¿Cuántos "contrabajos" cargamos en nuestra vida? La obra te deja esa pregunta en el aire. Es un homenaje a la persistencia, a esos amores que dan trabajo pero que, al final del día, son los que nos hacen sentir vivos. Cuando Pablo toca y Roberto canta, todo el esfuerzo, todos los dolores y todos los viajes en camión valen la pena. Y en ese instante, en esa comunión perfecta entre el hombre y la madera, el teatro se convierte en magia pura. Una experiencia que, te aseguro, no te vas a olvidar. 



Dirección: César Brie 

Actúa: Pablo Brie Texto: César Brie, Pablo Brie 

Música: Pablo Brie 

Diseño de iluminación: Stefany Briones Leyton 

Escenografía: Ana Wharen Brie, Mariano Sivak, Stefany Briones Leyton 

Vestuario: César Brie Fotografía: Lucía Snieg 

Prensa y difusión: Caro Alfonso 

Funciones: Jueves 26 de febrero a las 20.30 hs. y domingos 8, 15, 22 y 29 de marzo a las 18 hs. 

Duración de la obra: 60 minutos 

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS

Mario Bravo 980, CABA Entradas por el sitio del teatro



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