La Historia Sin Fin volvió a Buenos Aires y no fue un regreso discreto. El Teatro Multiescena, en Av. Corrientes 1764, presentó sus funciones del sábado 18 y domingo 19 de abril con sala llena. Un reestreno que empezó con todo.
El espectáculo dura 80 minutos. Lo disfrutan tanto los adultos que crecieron con la película de 1984 como los chicos que la descubren hoy. Atreyu, Bastián y el dragón Falkor vuelven a escena con efectos especiales y títeres que generan simpatía de entrada. La producción tiene una nominación a los Premios Hugo como Mejor Producción infantil-juvenil. Y con verla, queda claro por qué.
La historia sigue a Bastian Baltasar Bux, un chico con problemas en la escuela, acosado por sus compañeros. Un día entra a una librería y encuentra un libro que lo lleva a Fantasía, un reino en peligro. La amenaza tiene nombre: "la Nada", una fuerza que borra todo lo que toca. La Emperatriz Infantil agoniza, y el guerrero Atreyu parte a salvarla con el amuleto Áuryn como guía. En el medio: bullying, identidad, duelo, familia. Temas que no envejecen.

¿Cómo nació este proyecto?
La obra parte de la novela de Michael Ende, más de cuatrocientas páginas. Llevarla al teatro es una tarea de cuidado. El productor general Ariel Ciocco fue quien impulsó la producción y definió su espíritu. "Los que vimos en su momento la película volvemos a ser niños, y los niños de hoy conocen una historia mágica", afirmó Ciocco. La historia fue adaptada al formato musical por Hernán Bonsergent, quien también asumió la dirección general. El resultado tiene buen ritmo, personajes bien construidos y un relato que no pierde fuerza a pesar de la condensación de la obra original.
El equipo creativo detrás de la puesta tiene nombres concretos. Marcelo de Paula se encargó de los arreglos vocales, los coros y la dirección vocal. Rodrigo Villani diseñó las coreografías. Laura Torrecilla estuvo a cargo del vestuario, fiel al espíritu de la película: una decisión que ayuda a diferenciar el mundo real del reino de Fantasía. Bonsergent también diseñó la escenografía. Todo el diseño está al servicio de la historia, y se nota.
El punto más fuerte de la producción son los personajes fantásticos. El titiritero Gustavo Garabito dedicó meses a la construcción de muñecos gigantes con expresión y movimiento propios. Falkor genera simpatía desde que aparece. El Comerrocas impone presencia. Morla, la tortuga milenaria, también está a la altura. Son piezas que, en escena, compiten de igual a igual con los actores de carne y hueso.
El elenco lo integran Mateo Barbon, Julieta Barrera, Mora Britos, Marcelo Duran, Julieta Funes, Morena García, Guillermina Gesualdi, Marco López, Martina Monteros, Lucia Sciacca, Fernando Suarez y Michelle Wilkinson. Muchos jóvenes con talento real, que se lucen en los números musicales. Guillermina Gesualdi merece una mención aparte: su voz en el cuadro de Ygramul tiene una fuerza que para el corazón.

La Historia Sin Fin es un espectáculo que vale. No por nostalgia, sino porque el mensaje sigue siendo necesario: leer, soñar, no rendirse. Que eso llegue a los chicos de hoy, en formato teatral, con títeres gigantes y canciones que se quedan en la cabeza, no es un dato menor. Es, de hecho, la mejor razón para ir.
Se presenta los sábados a las 18:00 y los domingos a las 17:00 en el Teatro Multiescena, Av. Corrientes 1764. Entradas en boletería y por Plateanet.