¿Sabés qué vuelve el jueves 5 de marzo a Itaca Complejo Teatral? Una de esas obras que te remueve las tripas. "La Moribunda" regresa a las 20.30h con una dirección de Malena Miramontes Boim que te deja sin aire. Es eso que buscamos en el teatro, ¿viste? Un espacio donde la soledad te toca el alma y la creatividad florece en los momentos más oscuros. Cada jueves, este lugar en Humahuaca 4027 se transforma en una sala de reflexión. No es un espectáculo cualquiera. Es un puñetazo al pecho.
Los Orígenes: Una Dupla Legendaria
Hace casi treinta años, Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese escribieron esta criatura teatral. Fue en 1997, en la sala El Morocco, esa mítica cantera del teatro independiente. Querían rendirle un tributo a Batato Barea, ese monstruo sagrado de la escena porteña. La obra nació en los márgenes, en ese circuito under que pulsaba en las entrañas de Buenos Aires. Después vino el Teatro Picadilly, y luego... bueno, se convirtió en un himno. Un grito de resistencia para toda una generación que hizo del arte su trinchera.
Todo esto viene de aquel universo artístico de los ochenta. ¿Vos te acordás de Cemento? ¿Del Centro Parakultural? Esos espacios donde provocación y belleza convivían. De esa movida subterránea nació "La Moribunda". Un relato que toma lo que pasaba en las calles porteñas y lo mete adentro de un búnker.

La Trama: Encierro y Delirio
Imaginate esto: dos hermanas, Kara y Karen, encerradas en un búnker mientras la mayor agoniza arriba. Afuera hay guerra. Adentro hay caída. Pero ellas no se rinden. Juegan con el tiempo, lo detienen, lo modifican. Crean un universo paralelo para no ahogarse en la muerte que acecha. Entre lo grotesco y lo hilarante, la obra te muestra el horror de estar vivo en un mundo que se cae a pedazos.
Es una tragedia cómica, una comedia terrible. Habla de abandono, de soledad, de cómo el cuerpo se desmorona. Pero también de algo más: de cómo el absurdo y el humor se convierten en armas de supervivencia. ¿Podés leerla como un epitafio de las familias aristocráticas después del menemismo? Sí. ¿Como la caída de un país que sube precios para justificar su decadencia? También.
La Dirección: Malena Tira Fuerte
Malena Miramontes Boim le imprime su propia marca. Potencia la poesía del texto original, lo vuelve más delirante, más trágico. La puesta visual y sonora acentúa ese contraste brutal entre la suciedad del encierro y el mundo de fantasía que habitan. Elige una estética camp, kitsch, artificial. Y es lo exacto: brillos sobre mugre, lentejuelas sobre ruinas, arias de Puccini en cuartos sin luz.
Las Actrices: Darío y Juan Brillan
Darío Serantes y Juan Rutkus tienen una química que funciona. El primero trae su trayectoria como director, su manejo de textos complejos. El segundo despliega una versatilidad que ya había mostrado en Genet. Juntos homenajean a una dupla legendaria sin caer en la copia barata. Eso es lo difícil y lo hermoso.
El escenario respira con el trabajo de Alejandro Mateo en escenografía y vestuario. La música de Matías De Stéfano atrapa. Las luces de Miramontes Boim juegan con la dualidad realidad-fantasía que sostiene todo.

La Reflexión Final
Esto es teatro de resistencia. Un grito lanzado contra el silencio. La obra se actualiza sin perder su esencia. Propone nuevas preguntas en tiempos de nuevas catástrofes. Lo que sostiene a los personajes —el juego, el absurdo— sigue siendo lo que nos sostiene a nosotros.
En una época donde el teatro independiente lucha por respirar, "La Moribunda" recuerda algo crucial: el arte verdadero no muere. Se transforma, se reinventa, pero jamás deja de interpelar. Y eso, amigo, es lo que te trae el jueves a Itaca.