A veces, el teatro del circuito off nos regala pequeñas epifanías. Esas obras que, desde la modestia de su producción, logran una resonancia emocional mucho mayor que los grandes tanques de la calle Corrientes.
Fui al Espacio Callejón, esa trinchera cultural de la calle Humahuaca, para ver "La Roca". La propuesta es un unipersonal, sí, pero esa etiqueta queda chica. Lo que ocurre en escena es un rito. Una ceremonia íntima que se vuelve pública apenas se apagan las luces.
La premisa parece sencilla: un hombre, un recuerdo, una piedra. Sin embargo, la complejidad emocional que despliega Nelson Rueda sobre las tablas resulta apabullante. La obra nos invita a un viaje. El destino es Mar del Plata. Pero no la ciudad turística de las postales, sino la de la memoria afectiva. Esa Mar del Plata de los veranos de infancia, de los alfajores, del viento costero y los fantasmas familiares. Porque esta pieza trata sobre eso: el duelo por un padre que partió demasiado pronto y el intento de un hijo por reconstruir esa figura a través de los fragmentos que le quedan.

Esta propuestas no surgió de la nada. Es fruto de una alquimia particular. Ariel Gurevich, dramaturgo y director, es un creador de dos mundos, un tipo inquieto. Hace años que trabaja en simbiosis con Rueda. Esa relación artística, pulida con el tiempo, permitió este resultado. Hubo un largo proceso de pruebas, de meditación, de búsqueda. Gurevich supo ver en Rueda a su alter ego perfecto y lo guio hacia zonas de riesgo y exposición que pocos actores se atreven a transitar.
En cuanto a la dirección y la puesta, hay un equilibrio notable. El cuerpo de Nelson se transforma en archivo, en médium. Es impresionante su versatilidad. El protagonista canta, baila, hace gimnasia, pasa de la comedia al drama con una fluidez que asombra. Su entrega física es total. En un momento es él mismo; al siguiente, encarna a Tito, su padre, ese hombre impenetrable. El hijo le da voz a quien ya no la tiene. Intenta un diálogo imposible para decirle que su historia importa, que todavía alguien lo escucha.
Pero la obra tiene capas. Muchas. No todo es solemnidad. De hecho, la aparición de la madre del actor mediante proyecciones de video es un hallazgo. Su frescura, su espontaneidad casi documental, aporta una cuota de humor y ternura impagable. Es una mezcla de docu-serie familiar y confesión teatral.

El diseño visual y sonoro merece un párrafo aparte. Leandra Rodríguez logra climas de gran belleza con la iluminación y la escenografía. Por su parte, los videos editados por Elías DíazHernández y Carolina Rolandi nos regalan imágenes surrealistas y paisajes que ya no existen, como postales de un país perdido. Y la música... ¡qué acierto! Sebastián Giraudo cose un tapiz sonoro, un cruce entre el piano clásico y la cultura pop televisiva nos ubica en tiempo y espacio de un plumazo.
Resulta conmovedor ver cómo una simple piedra de mar se convierte en el dispositivo central de la memoria. Gurevich logra lo que promete el dicho bíblico: sacar agua de las rocas. Transforma una vivencia privada, el dolor por la muerte del padre, en un hecho artístico que nos interpela a todos. El cierre de la obra te deja pensando. Es un proyecto genuino, hecho con el corazón en la mano. Entre risas y canciones, nos lleva de paseo por nuestra propia historia. Nos hace mirar atrás, hacia nuestros propios padres, hacia esos veranos que marcaron nuestra identidad. "La Roca" es un trabajo sensible y riguroso. Un homenaje luminoso a los que ya no están. Vale la pena acercarse al Abasto un sábado a la noche. Es teatro en estado puro: magia, oficio y verdad. Un lujo para atesorar. No se la pierdan.

Actúa: Nelson Rueda
Dramaturgia y dirección: Ariel Gurevich
Diseño coreográfico: Marina Svartzman
Diseño de escenografía e iluminación: Leandra Rodríguez (ADEA)
Música y edición de banda sonora: Sebastián Giraudo
Diseño de vestuario: Roberta Pesci
Dirección audiovisual: Carolina Rolandi, Elías Díaz Hernández
Asistencia de escenografía e iluminación: Susana Zilbervarg (ADEA)
Testimonio en video: Irma Turturro
Edición de video: Iván Putincew
Fotografía: Nacho Lunadei
Fotografía textil: Sofía Montecchiari
Sublimación textil: Proyecto Sublime gráfica textil
Realización lona: Susana Sánchez
Diseño gráfico: Mercedes Nassivera
Producción comercial: Susana Jarabroviski
Producción ejecutiva: Adriana Yasky
Prensa: Carolina Alfonso
Este espectáculo cuenta con el apoyo de PROTEATRO
Funciones: sábados 20 hs. hasta el 28 de marzo
Duración: 65 minutos