Hay fechas que uno marca en el calendario con algo más que una cruz. El 29 de mayo es una de esas. MissLupe —sí, Lucía Pejuskovic, la de La Plata vía Buenos Aires— va a pisar Niceto Club por primera vez como figura central de su propio show. Y eso, en la escena porteña, significa algo.
No es un debut cualquiera. Es el tipo de noche que une puntos: los primeros años en fiestas casi clandestinas, las canciones que se hicieron solas en internet, el millón de reproducciones que nadie vio venir. Todo eso desemboca acá, en una sala emblemática, con producción de Clix y entradas a la venta por Venti Live.

Para los que todavía no la conocen —y si es así, bienvenidos—, MissLupe es difícil de meter en una caja. No es DJ. No es cantautora pop. No es solo electrónica. Es las tres cosas a la vez, más una performance que tiene cuerpo propio. Canta, mezcla en vivo, baila, produce. La imagen mental es ésta: una persona sola en el escenario que de algún modo suena a diez. Su historia arranca en Bellas Artes. Artes visuales, no música. Fue cerca del final de la adolescencia cuando el foco se movió hacia la composición.
Y entonces llegó "Te Amo" —un tema de espíritu synth pop, indie, algo raro para la época— que empezó a circular en redes y terminó en marchas. Literal: una frase del estribillo se volvió consigna. Eso no se planea. Después vino una pausa para estudiar producción en serio. Después, en 2020, el EP "Un Número". Ese proyecto fue el quiebre hacia el sonido electrónico que hoy la define.
Y luego "Hablarme", que superó el millón de reproducciones y llegó al cine con sincronizaciones. No está mal para alguien que empezó sola en su cuarto.
El show del 29 de mayo tiene una razón de ser muy concreta: la presentación en vivo de Reset, su primer disco largo, editado en 2025. El álbum narra los años que van de sus veinte a sus veinticinco. Esa franja de vida extraña, intensa, donde uno se forma o se rompe —o las dos cosas. Para Lucía, Reset es eso: un punto de partida con historia. Un "borrón y cuenta nueva" que no borra nada, sino que lo ordena.
La puesta no va a ser un recital de micrófono y pedestal. Habrá escenografía, momentos narrativos, un recorrido por sus distintas etapas. Lo visual y lo sonoro van de la mano en su trabajo desde siempre —tiene sentido que haya estudiado artes—, y acá eso va a tomar una forma más grande que nunca.
Hablar de sus influencias es meterse en un universo amplio. Mercedes Sosa y Roberto Goyeneche de un lado. Madonna, Kylie Minogue y Britney Spears del otro. Y en el medio, la electrónica que descubrió de adolescente más el R&B de Frank Ocean, Tyler, The Creator, Kanye West. No es una mezcla forzada. En su música, todo eso convive sin chocar.
Esa combinación tiene que ver también con sus dos ciudades. La Plata le dio profundidad, otra relación con el tiempo. Buenos Aires le puso urgencia. Y en sus canciones se nota: hay momentos de intimidad total que de repente se abren a un ritmo de baile que te agarra desprevenido.

Pues bien. El 29 de mayo en Niceto Club no es solo "un show más". Es el momento en que MissLupe pone todo lo que construyó sobre el escenario de una sala que tiene historia.
Una artista que se hizo sola, paso a paso, sin grandes sellos ni maquinarias detrás. Solo trabajo, talento y una identidad cada vez más clara. Si todavía no tenés la entrada... ya sabés. Estas noches no vuelven.
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