La obra “Sarmiento, la clase” se estrenó el pasado sábado 11 de abril de este año. La protagoniza Juan Leyrado, con dramaturgia de Juan Francisco Dasso y dirección de Nicolás Dominici, en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación.
La función del 14 asumió el carácter de una experiencia singular. Al iniciarse la acción, Leyrado ocupa la escena mediante una reencarnación centrada en el cuerpo de Sarmiento: docente, escritor, periodista, militar, político y estadista. El dispositivo escénico recurre a atuendos de época y a una puesta en escena con luz intensa, además de un espacio de trabajo íntimo: una plataforma circular, mobiliario minimalista y una economía de recursos que concentra la atención en el conflicto.
Leyrado sostiene una interpretación de alto voltaje emocional y discursivo. En su reencarnación de Sarmiento, el personaje enuncia con insistencia los logros atribuidos a la fundación de 800 escuelas de primeras letras en Argentina y exhibe un enojo frontal ante lo que considera un deterioro contemporáneo del legado. La obra señala la Ley 1420 de Educación Común, impulsada por el propio Sarmiento, sancionada el 26 de junio de 1884 y promulgada el 8 de julio de ese año, presentada como piedra fundacional del sistema educativo argentino.
Sin embargo, la pieza instala un quiebre: el pasado ocupa el escenario para denunciar que la historia fue “vapuleada” y “manchada”, y para negar la posibilidad de modificar ese recorrido.

Durante el desarrollo, el espectáculo conduce al espectador a una interrogación que no se agota en la escena. El relato activa preguntas sobre la focalización de una educación libre, gratuita y laica, y abre un camino de revisión personal. La insistencia interpretativa de Leyrado conecta la biografía con un propósito contemporáneo: aportar herramientas para una apertura mental amplia y evitar formas de opresión sostenidas por omisión o por ausencia de búsqueda.
La actuación genera entusiasmo, pero el texto teatral también plantea zonas de fricción. En determinados tramos, el discurso parece convocar una alarma del presente para interrumpir el tono monumental. En ese gesto, una actriz invitada ingresa en escena para expresar el problema desde otra perspectiva. Su intervención, primero, no abre discusión y mantiene el registro de la escena inicial. En la segunda aparición, la actriz desmonta esa pasividad: expone su enojo ante la posibilidad de que la educación deje de ser gratuita, y transforma el material dramático en un debate explícito.
La obra sostiene su línea polémica cuando recupera la carta atribuida a Sarmiento dirigida a Bartolomé Mitre. En ese punto, el texto cita una frase considerada controversial, donde aparece una lectura extrema sobre la “sangre de gauchos” y su vínculo con la idea de progreso y civilización. La escena advierte que existieron interpretaciones erróneas de aquellas palabras, aunque el espectáculo afirma el desacuerdo con la manera en que se desarrolló el conflicto del período, particularmente el enfrentamiento entre Buenos Aires y la Confederación. El montaje cierra esa operación con una tesis: ambos líderes sostuvieron una orientación liberal para construir el Estado a partir de la educación y la civilización.
SARMIENTO, LA CLASE propone un golpe a la realidad actual, y propone una discusión sostenida sobre educación, memoria y proyecto político. La puesta evita la neutralidad: activa posiciones, confronta lecturas y expone la tensión entre el mito fundacional y las consecuencias históricas. El resultado alcanza una eficacia teatral concreta: no organiza una conclusión cerrada, sino un debate que exige ser mirado con seriedad.

Ficha técnica
Centro Cultural de la Cooperación Corrientes 1543, CABA
Teléfonos: 6091-7000 int. 8313
Web: http://www.centrocultural.coop Funciones: sábados 22:00, hasta el 30/05/2026.
A partir del viernes 8 de mayo, también viernes a las 20:00. Entrada: $35.000,00.
Sábado 22:15: del 02/05/2026 al 30/05/2026.
Viernes 20:00: del 08/05/2026 al 29/05/2026.