19 Feb
19Feb

Hay obras que te agarran de la solapa desde el primer minuto. Una sombra voraz, de Mariano Pensotti con el Grupo Marea, es una de esas. Noventa minutos en los que el tiempo pasa sin que te des cuenta, en una sala independiente del barrio de Palermo, con apenas dos actores en escena y una historia que, en apariencia, es simple. Pero solo en apariencia. 

La propuesta llegó a Buenos Aires con un recorrido internacional que no es menor. El estreno mundial fue en el Festival de Avignon, en 2024, con elenco francés. Después vino una versión austriaca en el Festival de Viena, en 2025. Y luego ahora, el turno de la Argentina. 



Para el Grupo Marea, esto ha tenido un peso especial: fue la primera obra del colectivo que se estrena acá después del exitazo de Los años en el Martín Coronado. Y además marca el regreso, después de casi veinte años, a una sala independiente. A Dumont 4040, para ser exactos. Ahora regresan en una segunda temporada. 


La historia tiene dos capas que se entrelazan. Por un lado, Julián Vidal: hijo de un alpinista famoso que desapareció en el Annapurna en 1989, cuando él era chico. En 2017, con cuarenta años y antes de retirarse, Julián decide terminar lo que su padre no pudo. Lo que le pasa en esa montaña lo convierte en noticia mundial. Por otro lado, Manuel Rojas: un actor con la carrera un poco trabada al que convocan para interpretar a Julián en una película. Y ahí empieza el juego. La vida real contra la ficción. El original contra la copia. 

Dos hombres, dos historias, un mismo escenario. Pensotti no es nuevo en este territorio. El tema del doble, las ficciones que terminan moldeando la realidad, el tiempo que se superpone sobre sí mismo... son preguntas que viene explorando desde hace años. Acá las trae con madurez, sin pretensiones, sin golpes de efecto. La historia funciona en varios niveles y no se pone pesada. Eso, hoy, es un mérito enorme.


La escenografía de Mariana Tirantte es un ejemplo de teatro hecho con inteligencia. Paneles que se mueven, dos cintas para caminar, sillas, arneses. Nada espectacular. Pero cada elemento cumple su función con precisión: los paneles se vuelven espejos que simulan el hielo de la montaña, las cintas recrean las caminatas en altura. Es lo que se llama teatro pobre, en el mejor sentido de la expresión. Hacer mucho con poco. La música de Diego Vainer acompaña sin invadir. Crea climas, marca momentos. Trabaja en equipo, y se nota. 


Diego Velázquez y Patricio Aramburu son los únicos actores en escena, y sostienen todo con una precisión que da gusto ver. Uno es Vidal, el otro es Rojas. Los dos narran sus versiones en paralelo, como un montaje cinematográfico... pero en vivo. Cada gesto tiene peso. Cada pausa dice algo. Se mueven entre la narración directa y pequeñas escenas con esa naturalidad que es la marca del mejor teatro porteño. 

El humor aparece solo, sin forzarlo. Las diferencias entre el escalador real y el actor que lo interpreta generan situaciones que te arrancan una sonrisa. Y después, casi sin darte cuenta, te tocan algo más profundo. 



Hay una imagen en la obra que no se olvida fácil. Julián habla del derretimiento de los glaciares y dice: "La Tierra está escupiendo cadáveres", en referencia a los cuerpos de montañistas que el deshielo saca a la superficie. Una frase que conecta lo íntimo con lo global, sin discursos ni bajadas de línea. 

Una sombra voraz no viene a revolucionar nada. Pero en tiempos donde abunda el efectismo, ver teatro bien construido, honesto, con ideas claras... es un alivio. El Grupo Marea está de vuelta. Y se los extrañaba. 


Equipo

Texto y dirección: Mariano Pensotti 

Elenco: Diego Velázquez, Patricio Aramburu   

Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte  

Música: Diego Vainer

Luces: David Seldes

Colaboración artística y Producción: Florencia Wasser

Dramaturgista: Aljoscha Begrich

Prensa: Marisol Cambre

Fotos: Sebastián Arpesella

Colaboración en Producción: Zoilo Garcés

Reposición de iluminación: Facundo David

Asistencia de escenografía y vestuario: Lara Stilstein

Asistencia de dirección: Juan Francisco Reato 


Sábados de febrero a las 20 h.

A partir de marzo, sábados a las 20 h y domingos a las 18 h.

Dumont 4040 (Santos Dumont 4040)

Duración: 90 minutos

Entradas: $28.000



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