09 Oct
09Oct

Desde principios de Octubre se puede disfrutar en la cartelera porteña de "Judía". La cita son los domingos a las 20:30hs, en el Espacio Callejón, Humahuaca 3759, CABA.

Antes de que empiece la función, el público ya entra en el mundo de Judía. Desde un balcón, el elenco canta canciones en hebreo. Luego, la escena se traslada al escenario: una mujer con guitarra, profesora de música folklórica judía en la Hebraica, recibe la visita inesperada de su madre. Hace cuatro años que no la ve. Desde ese reencuentro, la obra propone una pregunta íntima: ¿qué queda de una familia cuando la distancia cambia a cada uno por su lado? 


Una madre vuelve de Israel para recuperar a sus hijos, pero esta tragicomedia sobre identidad y distancia no siempre encuentra el tono de la emoción.


La propuesta tiene una identidad clara y habla, ante todo, a quienes conocen de cerca la cultura judía. Canciones, relatos religiosos y anécdotas familiares arman su paisaje. Hay humor, discusiones y un intento de recuperar tradiciones que puedan servir de puente. La intención es valiosa. Pero el puente no siempre llega al otro lado: la pieza abre temas de peso, como la pertenencia, el desarraigo y la memoria, sin darles toda la profundidad que prometen. 

La dirección de Lorena Romanin apuesta al movimiento y al choque. Los personajes se cruzan, discuten, elevan la voz. Ese impulso da energía a la puesta, aunque por momentos el volumen ocupa el lugar de la emoción. Las peleas expresan la tensión, sí, pero no siempre permiten ver qué la alimenta. La escena busca cercanía; a ratos, en cambio, deja al público frente a un conflicto que se oye más de lo que se siente. 



La dramaturgia de Karina Hepner, quien interpreta a la madre, parte de una mujer que vuelve de Israel a la Argentina y encuentra a sus hijos cambiados. La hija, a cargo de Brenda Lem, rechaza tanto a su madre como al judaísmo. El hijo, interpretado por Guido Botto Fiora, conserva algunos recuerdos de la infancia. Jorgelina Vera encarna a Marta, la vecina que observa el drama desde fuera de la colectividad y suma otra mirada a la disputa. 

La madre pretende reconstruir los lazos con relatos, costumbres y recuerdos. Pero sus hijos no reciben ese gesto con los brazos abiertos. Hay rencor, distancia y un afecto que no encuentra palabras.  Hay un giro a mitad de la obra que busca conmover, aunque su efecto resulta conocido y reduce un conflicto complejo a una urgencia dramática. 

También queda una duda importante: cuatro años parecen poco tiempo para explicar una separación tan profunda, sobre todo ante hijos ya grandes. La obra sugiere que la madre viajó a Israel por una meta ligada a su fe, pero apenas explora las razones de su partida. Ahí asoma una pregunta que merecía más espacio: ¿qué lleva a una madre a dejar a sus hijos y qué costo tiene esa decisión para cada uno? 

En las actuaciones hay entrega y mucha naturalidad, en especial en la composición de Hepner, que vuelve visible el desconcierto de quien regresa a una casa que ya no siente propia. El conjunto sostiene un texto sencillo y lo acerca al público. La parte técnica aporta una escenografía moderna y una iluminación cuidada, con una sala que acompaña el clima íntimo. 

Judía no ofrece una mirada completa sobre lo que significa ser judío, ni pretende agotar una identidad atravesada por historia, religión y experiencias distintas. Su mayor interés está en la familia: en ese intento de volver a una mesa donde cada quien ya ocupa otro lugar. La obra habla de raíces, pero deja preguntas abiertas sobre el abandono y el perdón. 

La madre de la obra se fue por fe. Muchos en la Argentina de hoy se van por plata, pero eso es otra historia, quizá el desarraigo es el mismo. Cuando alguien vuelve, encuentra sillas vacías y silencios largos. ¿Cuánto cuesta sostener el lazo cuando el destino empuja a cada uno para un lado? 



Dirección: Lorena Romanin 

Dramaturgia: Karina Hepner 

Asesoría dramatúrgica: Lorena Romanin 

Intérpretes: Karina Hepner, Brenda Lem, Jorgelina Vera, Guido Botto Fiora 

Diseño de escenografía y vestuario: Gabriella Gerdelics Diseño de iluminación: David Seiras 

Colaboración musical: Mariela Kantor 

Fotografía: Akira Patiño 

Diseño gráfico: Brenda Lem 

Prensa: Mutuverría PR 

Redes: Agustina Silvestrini 

Asistencia de dirección: Conrado Ledesma 

Producción ejecutiva: Carla Fontao 

Producción general: Karina Hepner 

Duración: 60 minutos



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