14 Sep
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Marc Almond llega por primera vez a la Argentina. Y no es un dato menor: la voz que definió buena parte del synth pop británico va a pisar un escenario porteño después de más de cuatro décadas de carrera. El show es el domingo 29 de noviembre, a las 21, en el Teatrito, sobre Sarmiento 1752. Las entradas ya están a la venta en Passline, desde 100.000 pesos. 

Pues bien, para entender por qué esto importa hay que volver un poco atrás. 



Marc Almond nació en Sheffield en 1957, con el nombre de Peter Mark Almond. Su historia arranca en la Inglaterra de los años setenta, entre el rock y el glam, en un momento donde algo nuevo empezaba a filtrarse en la música: una sensibilidad distinta, más ambigua, más nocturna. A comienzos de los ochenta se convirtió en el rostro de Soft Cell, el dúo que formó junto a Dave Ball. Ahí nació un sonido propio: sintetizadores fríos combinados con una voz cálida y teatral. Esa mezcla, rara para la época, terminó por transformar la música electrónica en algo profundamente humano. 

De esa etapa quedan temas que todavía suenan en todas partes. Tainted Love es el más obvio: una de las canciones más versionadas de su generación. También está Bedsitter, con esa ironía que se mezcla con la melancolía sin pedir permiso. Y el cover de Just Can't Get Enough, que llevó al dúo a una popularidad casi inmediata. Somebody, un poco más tarde, marcó el giro hacia un sonido más dramático y bailable. 



Pero Almond no se quedó ahí. En los noventa eligió el riesgo: dejó la comodidad del éxito asegurado y armó una carrera solista con otro perfil, más pop, más literario. Se acercó al cabaret, al soul, a un romanticismo oscuro que exigía otro tipo de escucha. Los discos de esos años tienen arreglos ricos y letras que parecen escritas para el oído de una sola persona, aunque suenen en un estadio lleno. 

Ahí aparecen canciones como Say Something, el cover Something's Gotten Hold of My Heart, The Days of Pearly Spencer y The Influential: temas que hoy siguen apareciendo en recopilaciones, en radios, en listas de reproducción que nadie arma por nostalgia sino porque esas canciones funcionan. 



Y ahí está la clave de todo: Almond nunca usó los géneros como una cárcel. Su ética artística fue siempre la libertad como método. Convivió el éxito con la reinvención, sin miedo a mover el foco. Sus shows tienen una estética precisa y una conexión particular con el público, algo que pocos artistas logran sostener después de tantos años. 

En 2026 sigue ahí, en ese lugar raro y luminoso donde algunos artistas logran instalarse: no hacia la nostalgia, sino hacia adelante, con la misma intensidad de siempre. Y esa es, quizás, la mejor definición de su carrera: una voz que no envejece porque tiene algo verdadero que decir. 



El show en Buenos Aires promete un recorrido completo por esas dos vidas artísticas: la del dúo que marcó una época y la del solista que se animó a romper con ella. Una oportunidad poco frecuente para escuchar en vivo más de cuarenta años de historia, condensados en una sola noche. 

El Teatrito, por su parte, es un punto de referencia para la música en vivo en Buenos Aires. Está en San Nicolás, a metros de la avenida Corrientes, y recibe artistas nacionales e internacionales de distintos géneros: rock, metal, y varias propuestas de la escena independiente. Para llegar, la mejor opción es el subte, líneas B o D, hasta Callao. También hay colectivos que pasan cerca, así que no faltan alternativas. 

Para quienes crecieron con Tainted Love sonando en algún momento de su vida, y para quienes descubrieron después el costado más íntimo del solista, el 29 de noviembre parece una cita ineludible.



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