Saraos Uranistas nació en la sala barrial del Teatro Nün en 2024. Pasó por el Galpón de Guevara con entradas agotadas hasta mayo. Y desde julio ocupa el Teatro Maipo, en pleno centro. Salió del under y llegó a un teatro clásico, y el público la sigue en cada paso. Las funciones son los martes a las 20:30, en Esmeralda 443, CABA.
La acción transcurre en 1902, en dos espacios. El primero es una clase: los espectadores son los alumnos y los profesores son doctores. El segundo es un sarao uranista, una de esas fiestas nocturnas donde se reunían las maricas y travestis de Buenos Aires. Hasta allí llega Francisco De Veyga, médico de la policía, para investigar. Entra sin aviso y con violencia. Entonces cada personaje le cuenta su historia.
El texto nace de archivos de psiquiatría y de notas periodísticas de la época. La Bella Otero y La princesa de Borbón existieron. Las crónicas las llamaban travestis ladrones. Juanse Rausch no se queda en esa etiqueta: imagina sus encuentros con De Veyga y pone el foco en su lucha contra el sistema.

El humor atraviesa cada escena. Hay un chiste sobre el Palacio Carolo y hay guiños al habla de los jóvenes de hoy. El primer cuadro musical da tips para reconocer a un uranista. Vos reís y, de golpe, te quedás en silencio. Y luego te emocionas.
La dirección de Juanse Rausch es precisa. Cada género tiene su razón de estar: el teatro de variedades, el lamento barroco, el tango, el music hall, el cabaret, la zarzuela. Todos exponen los mecanismos que la época usaba para clasificar y callar a los cuerpos que no encajaban. Nadie explica nada y se entiende todo. Es difícil encontrar hoy tanta riqueza en el guion, la dirección, la música, el vestuario y la actuación a la vez.
La puesta es magia pura, con tan solo un telón verde, una tarima y una pizarra. La luz cambia de color y arma un clima de ensueño. El vestuario merece mención aparte: pelucas, encajes, plumas, corsés, guantes y mucho glitter. Es documento histórico y es declaración política.
Gabriel Illanes toca el piano en vivo, compone la música y firma las letras junto a Rausch. Juega con los actores, los escucha, los espera. Sus canciones cuentan la alegría, el miedo y la angustia de cada personaje. La música cumple un papel propio en la historia.
Cinco intérpretes sostienen la función y es increíble lo que han crecido en sus personajes desde su estreno. Cada uno interpreta a una protagonista de mucho glitter y a un médico, y cambia de personaje en segundos. Esa velocidad muestra su versatilidad.

Lucía Adúriz Bravo da vida a Dolores. Divierte con su humor y su dominio del cuerpo. Cuesta poner en palabras lo que hace en escena. Su presencia hipnotiza y empuja al resto del elenco a subir el nivel. Sebastián Suñé encarna a La Bella Otero, la líder y activista. Reemplaza en algunas funciones a Maiamar Abrodos y compone una Otero despampanante, de gracia elevada.
Manuel di Francesco presta su voz a Manon, la profetisa. Su voz es increíble y suma emoción a cada escena, con una simpatía radiante. Emiliano Figueredo construye a La princesa de Borbón: magnético, sutil, dueño de cada historia que cuenta. Tomás Wicz, súper natural, regala ternura e inocencia a Aída, la enamorada.
Saraos uranistas toma 1902 para hablar de hoy. Convierte el dolor histórico en celebración y la marginación en resistencia poética. No copia la realidad: la reinventa, la cuestiona y la expande. Hoy las identidades siguen en disputa. La obra recuerda dónde empieza la libertad: en los encuentros íntimos, en la mesa compartida, en la decisión diaria de ser quien uno es. Esa lección llega en una fiesta entre amigas.
Salís del Maipo con ganas de llamar a alguien. Tal vez a esa amiga que hace tiempo no ves, o a quien te acompañó cuando eras joven. La risa se queda en la garganta y el brillo, en la ropa. Te invitan a la fiesta y conviene aceptar. Saraos uranistas es imperdible y, de seguro, más de uno volverá a verla.

Dramaturgia y dirección: Juanse Rausch
Composición musical: Gabriel Illanes
Letras de canciones: Gabriel Illanes y Juanse Rausch
Asistencia de dirección: Lola López Menalled
Actúan: Maiamar Abrodos, Lucía Adúriz Bravo, Manuel di Francesco, Emiliano Figueredo, Tomás Wicz.
Piano: Gabriel Illanes
Diseño de arte: Uriel Cistaro
Diseño de iluminación: Facundo David
Diseño de maquillaje: Adam Efron
Realización de vestuario: Sandra Ligabue, Patricia Mizraji, Uriel Cistaro
Realización de tocados: Uriel Cistaro
Realización de pelucas y postizos: Mónica Gutiérrez
Realización de calzado: Pablo Ibáñez
Realización de guantes: Barroqua
Realización de escenografía: Guido Azqueta Mozzi, Juan Pablo Villasante
Set eléctric: Jessica Tortul
Asistencia de escenario: Jonathan Céspedes Roncalla
Prensa: Varas Otero
Redes: Boria Audiovisual
Diseño gráfico: Karina HernándezFotografía: Irish Suárez
Producción: Alejandra Menalled
Producción general: NÜNproduce